ADVIENTO… ADVENIMIENTO… ESPERA
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (B)
Marcos 13, 33-37
“Estad atentos, estad en vela”, esta es la palabra clave de este domingo comienzo del Adviento. Es decir estar despiertos, para vivir cada vez mas en plenitud, en coherencia con lo que realmente somos. Estar despiertos para afrontar la vida con una conciencia lúcida. Vivir a tope y no como quienes viven sin pena ni gloria.
Esta es la recomendación que Jesús les hace a sus discípulos. De una parte no ceder al sueño, que equivale a renunciar a la actividad encomendada. Seguramente para que no caigan en la tentación de estar agobiados y embargados por las preocupaciones mas superfluas y no estén atentos a la misión encomendada, que no es otra que ser lámpara que ilumine el camino de la vida de tantos distraídos o perdidos en el camino.
Jesús se separa de los suyos y les deja la responsabilidad de la misión entre los alejados. Cada uno tiene su tarea. Y en especial encargando al portero de mantenerse despierto, aunque la recomendación se la hace luego a todo el grupo.
Mantenerse despierto que significa mantenerse despierto para la acción, sin echarse atrás.
Jesús siempre previene contra la negligencia en la misión y contra la dejación del seguimiento hasta el final.
Los seres humanos con frecuencia andamos soñando con logros superficiales y no afrontamos la vida con la debida seriedad. Sin embargo se trata de vivir la vida en plenitud y sentido y no hacerlo como simple supervivencia agarrado a las cosas que dan bienestar pero no aportan mucho más a lo que es vivir una vida auténtica.
Necesitamos vivir despiertos, conscientes de quienes somos, acogiendo la vida y viviéndola con sentido.
Tal vez seguimos como los judíos del tiempo de Jesús, esperando una tierra que mana leche y miel, es decir mayor bienestar, más riquezas, más seguridades de todo tipo para poder consumir más… tener más. Pero ¿y los grandes ideales de justicia para todos y vida digna para todos?
Por eso hablar de Adviento hoy en nuestra sociedad actual no se qué significado puede tener para la mayoría de las personas.
Es decir, ¿Qué advenimiento o adviento esperan el hombre y la mujer de hoy? O tal vez nuestra sociedad no espera ningún advenimiento.
¿Y los cristianos que esperamos? ¿La navidad?, ¿el cielo?, ¿el reino? ¿otro mundo?
Cada vez se perfila mejor crear un mundo mejor para todos, fraterno-sororal y solidario, sin imperios ni transnacionales que solo piensan en producir y consumir y que arrinconan cada vez más a los pobres. Ese mundo mejor que soñó Jesús y que él mismo lo llamó Reino de Dios y que nos debiera quitar el sueño y estar alertas hasta que se haga realidad.






