Derecho a mentir
En las últimas fechas en los debates políticos se viene hablando mucho de “verdad y de mentira”, de “verdad y sinceridad”.
Lo cierto es que hay gente que se apropia de la verdad y ellos tienen la verdad y los demás mienten. Y una misma realidad vista por dos personas es visualizada de manera distinta y lo más preocupante cada uno quiere erigirse en portador del bien y la verdad. Se ve que han leído poco a Machado cuando decía “tu verdad no, la verdad; la tuya guárdatela y ven conmigo a buscarla”.
Además de rezumar falta de honestidad al apropiarse de la verdad, yo soy la verdad, yo la tengo, los demás mienten y engañan. Y hay incluso quien quiere hacer depender el bien y la ética de la ley y afirman sin ningún tipo de duda: “la ética está en el cumplimiento de la ley”. Me cuesta aceptar y creer que nuestros dirigentes confundan “ley y ética”.
Hay leyes que ellos mismos califican de injustas y hasta quisieran cambiar y ahora quieren hacer depender la ética y el bien de una ley, que en muchos casos está sometida al vaivén de los criterios humanos y sus intereses y que en muchos casos no es buena hasta el punto que favorece a unos y perjudica a otros. Las leyes cambian porque cambia la sociedad y la percepción que tenemos de la realidad, pero el bien, la bondad, lo ético está por encima y primero que la ley.
Toda ley debiera, como objetivo primero, buscar el bien y la bondad siempre. Ojalá siempre fueran de la mano la ética y la ley, otra sociedad tendríamos más justa e igualitaria. ¿Te imaginas si todavía estuviéramos en la ley del “ojo por ojo y diente por diente..”? La ética y el bien es lo que hace que podamos tener leyes justas pero no al revés: no todas las leyes son éticas. Que se lo pregunten a las mujeres, o a los obreros, o a los pobres… ¡que a lo largo de los años han tenido que ir conquistando leyes más justas a base de entrega y ética cotidiana!







