Derecho a mentir

En las últimas fechas en los debates políticos se viene hablando mucho de “verdad y de mentira”, de “verdad y sinceridad”.

Julio Millán Medina, presidente de Edad Dorada Mensajeros de la Paz Andalucía

Julio Millán Medina, presidente de Edad Dorada Mensajeros de la Paz Andalucía

Lo cierto es que hay gente que se apropia de la verdad y ellos tienen la verdad y los demás mienten. Y una misma realidad vista por dos personas es visualizada de manera distinta y lo más preocupante cada uno quiere erigirse en portador del bien y la verdad. Se ve que han leído poco a Machado cuando decía “tu verdad no, la verdad; la tuya guárdatela y ven conmigo a buscarla”.

Además de rezumar falta de honestidad al apropiarse de la verdad, yo soy la verdad, yo la tengo, los demás mienten y engañan. Y hay incluso quien quiere hacer depender el bien y la ética de la ley y afirman sin ningún tipo de duda: “la ética está en el cumplimiento de la ley”. Me cuesta aceptar y creer que nuestros dirigentes confundan “ley y ética”.

Hay leyes que ellos mismos califican de injustas y hasta quisieran cambiar y ahora quieren hacer depender la ética y el bien de una ley, que en muchos casos está sometida al vaivén de los criterios humanos y sus intereses y que en muchos casos no es buena hasta el punto que favorece a unos y perjudica a otros. Las leyes cambian porque cambia la sociedad y la percepción que tenemos de la realidad, pero el bien, la bondad, lo ético está por encima y primero que la ley.

Toda ley debiera, como objetivo primero, buscar el bien y la bondad siempre. Ojalá siempre fueran de la mano la ética y la ley, otra sociedad tendríamos más justa e igualitaria. ¿Te imaginas si todavía estuviéramos en la ley del “ojo por ojo y diente por diente..”? La ética y el bien es lo que hace que podamos tener leyes justas pero no al revés: no todas las leyes son éticas. Que se lo pregunten a las mujeres, o a los obreros, o a los pobres… ¡que a lo largo de los años han tenido que ir conquistando leyes más justas a base de entrega y ética cotidiana!