El riesgo de acomodarse y lo difícil que es renunciar: Transfiguración. II domingo de Cuaresma (A)
SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA (A)
MATEO 17, 1-9
¡Qué complicado es renunciar en la vida al triunfo, al éxito! O entender que para llegar ahí el camino es de esfuerzo y sacrificio.
En la primera lectura Abraham tiene que renunciar a su patria y a su familia y tiene que emigrar para buscarse la vida.
La segunda lectura Timoteo tiene que renunciar a una vida cómoda y tomar parte en los duros trabajos de proclamar el evangelio.
En el evangelio Jesús tiene que renunciar a asegurarse la vida, renunciar al poder y al éxito triunfalista y así alcanzar la victoria final simbolizada en la Transfiguración.
Es un relato que no podemos interpretar al pie de la letra. Se redactó mucho tiempo después de la muerte de Jesús y es una manera de decirnos que a la victoria final se llega por medio de la dificultad y la renuncia. Tiene algunos datos interesantes:
- Jesús acompañado de Pedro, Santiago y Juan suben a una montaña alta, que Mateo la identifica con el monte Tabor. Y los otros nueve ¿por qué no suben también? Es algo tan importante la experiencia que van a tener que no puede ser presenciada por todos. O tal vez todos no estaban preparados para ello. ¿Por qué el monte? Con frecuencia se usa el símbolo de la montaña como lugar de la presencia y revelación De Dios.
- Allí pasa algo interesante y raro a la vez: el rostro y la vestiduras de Jesús se transforman de un blanco deslumbrador y “su rostro brillaba como el sol”. Es decir la luz simboliza la gloria de Dios que lo discípulos no habían percibido hasta ahora. Y el blanco deslumbrador hace alusión a la transparencia y claridad con la que Jesús ve ahora cual es su camino y lo que le pide su Padre del cielo.
- De pronto aparecen en escena Moisés y Elías. ¿En verdad estaban allí? Físicamente ciertamente que no. Moises es el gran mediador entre Dios y su pueblo. Sin Moisés no habría existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión de su momento de crisis en el siglo IX a.C. Cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Que aparezcan lo dos ahora es una manera de garantizar y respaldar al personaje que ahora están siguiendo: Jesús.Pedro, que habitualmente le cuesta entender este proceso de Jesús, busca lo más fácil y propone “hacer tres chozas en la montaña” para quedarse allí, lejos de los problemas, porque allí se está muy bien.
- Hay una palabra del cielo que reproduce exactamente lo que escucharon en el momento del bautismo: “escuchadlo”. Es decir el camino es el que es, coger la cruz y seguir… hay que bajar de la montaña, la experiencia vivida nos dice cual es el camino.
Toca enfrentarse a la realidad pero les pide a los discípulos que no cuenten nada. No es el momento de hablar de poder y gloria suscitando falsas ideas sobre el mesianismo de Jesús.
Lo cierto es que seguir a Jesús no es una locura sino lo más conforme al plan de Dios.
Conclusión: antes o después todos corremos el riesgo de instalarnos y acomodarnos buscando refugio que nos permita vivir tranquilos… Cuando ya todo está encauzado es fácil dejarse atrapar por un conformismo cómodo y vivir mas confortablemente. Lo importante sería no olvidarse que la felicidad no siempre coincide con el bienestar. Pedro supo mucho de eso, fue su tentación y en una religión acomodada encontró su bienestar interior.
Jesús no le dejó que se aislara, y a nosotros tampoco.






