Pasos que nos alejan. I domingo de Cuaresma (A)
PASOS QUE NOS ALEJAN
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (A)
MATEO 4,1-11
Más que insistir en lo de siempre, que la Cuaresma es sacrificio, penitencia, reconocernos pecadores y sentir la angustia de que somos un desastre y sin remedio, donde solo la muerte salvadora de Jesús nos da derecho el perdón. La Cuaresma es un tiempo para analizar la trayectoria de nuestra vida y saber que con frecuencia damos pasos que nos alejan de la plenitud humana y que debemos descubrir el rumbo adecuado para caminar en esa dirección. Nos es tanto hacer penitencia para que Dios me perdone sino tomar conciencia de que alcanzar la meta supone esfuerzo para no dejarnos llevar de otras propuestas muchas veces atractivas pero no validas porque no son auténticas sino mas bien engañosas. Esas son las Tentaciones de las que Jesús nos enseña porque él pasó antes por ahí.
Las lecturas de hoy nos ofrecen dos actitudes frente a la tentación: la de Adán y Eva, donde triunfa la debilidad y la caída y la actitud de Jesús donde triunfa la fuerza, la capacidad de resistir.
En el relato del Génesis con un lenguaje simbólico se nos narra la historia de la tentación y del pecado. Surge la atracción por lo prohibido y La desobediencia del ser humano que se convierte en “pecado original”, que arrastraremos sin sentido toda la vida y que nos hace preguntarnos, ¿Qué culpa tenemos nosotros de los errores de Adán y Eva para heredar semejante pecado? Nos inventamos un Dios dolido y enfadado al que hay que convencer y es tan grande nuestro pecado que no queda otro camino que Jesús luego con su muerte nos redima y pague por nosotros una rescate para que Dios nos salve. ¡Que error!
Mateo nos presenta las tentaciones de Jesús y lo hace con un lenguaje simbólico que hay que interpretar. Las tentaciones no son zancadillas que el diablo pone. Son más bien propuestas de la vida para ir por el camino contrario y que nos ofrece recompensas mundanas que son incluso agradables. Es una lucha entre el bien real y el aparente.
La primera Tentación de Jesús: “convertir las piedras en pan”. Es decir, solucionar las necesidades primarias utilizando el poder en provecho propio. Hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de mi vida, pensando que mi felicidad se encuentra en poseer muchas cosas. Pero la vida es algo mucho mas que lo material y el disfrute de bienes. Las personas nos hacemos maduros y humanos cuando aprendemos a vivir con dignidad descubriendo el compartir, y el vivir sin explotar al hermano.
Segunda Tentación de Jesús: “Tirarse del alero del templo”: pedirle pruebas a Dios y si me concede lo que quiero pues es que Dios es muy bueno y me escucha. También es la tentación del sensacionalismo, del éxito en la actividad que haga, hacer cosas extravagantes para tener éxito. Es una tentación de grandeza. Y eso antes o después se acaba.
Tercera Tentación de Jesús: “lo lleva a un monte alto, le enseña la grandeza de la ciudad , los reinos del mundo y le dice, tuyos son si haces lo que te mando”. Es la búsqueda del poder y la gloria donde engordo “mi ego” y me siento lo mejor de este mundo que sin mi esto no funciona. El deseo de triunfar sea como sea.
Lo cierto es que Jesús no deja de experimentar dificultades para encaminar su vida según lo que él creía que le pedía el Padre Dios. Bueno pues Jesús tiene esas tentaciones de poder, grandeza, éxito… y Mateo nos las cuenta con ese lenguaje literario y simbólico. Los evangelios no son un reportaje periodístico de algo que pasó, sino que quiere darnos un mensaje teológico valido para nuestra vida.
¿Cuáles soy hoy nuestras tentaciones? Satisfacciones materiales, tener más y más, y pensar que ahí esta la felicidad. Buscar el poder, el éxito el triunfo personal por encima de todo… a cualquier precio. Otra tentación, tratar de resolver mi vida, sin esfuerzo, sin riesgo utilizando a Dios a mi manera o desde una religión del cumplimiento para tener contento a Dios.
Tenemos tarea por delante si queremos ser auténticos…






