• ASOCIACIÓN EDAD DORADA – MENSAJEROS DE LA PAZ ANDALUCÍA – C/ Úbeda, 8 – bajo – 23008 Jaén
Tlf. 953 270 365
Asociación Edad Dorada
  • INICIO
  • QUIÉNES SOMOS
    • Política de Calidad y Medio Ambiente
    • Compromiso medio ambiente
    • Memoria 2024
  • HISTORIA
  • IGUALDAD
    • Lenguaje inclusivo
    • Plan de Igualdad
    • Protocolo ante el Acoso en el trabajo
  • NOTICIAS
  • CONTACTO
    • Envío de Currículum
      • Cádiz
        • Resi. Medina Sidonia
        • Resi. San Enrique de Guadiaro
      • Jaén
        • Resi. Alma
        • Resi. Altos de Jontoya
        • Resi. Canena
        • Resi. Hosp. S. Miguel
        • Resi. Rus
        • Resi. Virgen de Alharilla
        • Piso Emaús
      • Sevilla
        • Resi. Madre
  • Tu donativo por Bizum
  • Click to open the search input field Click to open the search input field Buscar
  • Menú Menú

Saber zurcir el corazón

23/12/2020/en Artículos para reflexionar/por Edad Dorada Andalucía

(PUNTADAS DE AMOR)

Las últimas generaciones no saben o no conocen el verbo “zurcir”. Pertenecen a la generación del “usar y tirar”, ya no hay recambios para nada y apenas quedan tiendas de arreglos. Ahora cuando algo se rompe te trae más cuenta tirarlo y comprar otro nuevo.

“Zurcir” es remendar un roto en un tejido con puntadas tan bien hechas que la unión se note lo menos posible. Era un trabajo laborioso de manos expertas y además hecho no solo por necesidad sino también por amor.

Recordar las manos de una madre zurciendo cuidadosamente un desgarrón en un encaje perfecto de puntadas, es un recuerdo gratificante y seguramente de los más bellos de nuestras madres, más aún si ya no las tenemos. De adolescentes no nos agradaba mucho llevar ropa zurcida pero nuestras madres expertas en tantas cosas nos decían: “hijo mío vas muy digno, no se te ve nada y casi no se nota el zurcido”.

El zurcido es como un sacramento que nos recuerda vivencias tan existenciales que tienen sabor a vida y que nos han marcado para siempre y para bien. Sobre todo a valorar los esfuerzos y sacrificios de nuestros padres en tiempos carenciales.

La pandemia que todos sufrimos y algunos no valoramos cuidadosamente, está provocando tremendos rotos y tremendos desgarrones en muchas vidas y en múltiples corazones, que ya estaban desgastados por el tiempo y los años y desgastados de amor y trabajo.

Sufrimiento del propio corazón y sufrimiento de muchos corazones cercanos o ajenos. Por eso es tan bello «saber zurcir los rotos del propio corazón y también los ajenos que son próximos y prójimos».

Toda esta experiencia de la vida nos sirve para trasladarlo a la vida real, con sus rotos y desgarrones del cuerpo y del alma, de la vida toda.

Piensa en nuestros mayores que fueron expertos en zurcidos cuando fueron jóvenes y que son expertos ahora en rotos y desgarrones en su piel frágil y débil y gastada por el tiempo y los años. Pienso en esa piel manchada, como tela frágil que cualquier roce le hace daño, y pienso en esa alma y ese corazón gastado y tal vez arrugado de tanto trabajo y tanto amor desprendido, y tan necesitado ahora de zurcidos de amor y cuidado ¡Tan necesitados de manos con corazón que pongan amor en sus vidas!

Cuando los cuidadores, sanitarios y personal en general “ponen amor en sus manos están zurciendo de amor la tela fina del alma gastada por el tiempo y reflejada en nuestros mayores”. Que gratificante para quien lo recibe y que gratificante para quien lo ofrece.

Puntadas de amor que hacen que se note menos o sea más llevadero el desgaste del corazón humano.

Por eso qué necesario es poner Alegría, ternura y amor en lo que se hace por nuestros mayores o enfermos, aunque muchas veces haya que tener una buena dosis de paciencia, como paciencia requiere el zurcido bien hecho.

Y es que la vida está hecha de puntadas y zurcidos, de paciencias y esperanzas, aunque solo sea por “hacerle al otro lo que me gustaría me hicieran a mi”. Para ello hay que sembrar. No recoge quien no siembra, aunque el dueño de la cosecha sea Otro.

Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir en Pinterest
  • Compartir por correo
https://edaddoradaandalucia.es/wp-content/uploads/2020/12/corazon-zurcir.jpg 640 640 Edad Dorada Andalucía https://edaddoradaandalucia.es/wp-content/uploads/25-aniversario-Edad-Dorada-Andalucia-logo-web.jpg Edad Dorada Andalucía2020-12-23 18:15:042020-12-16 19:00:15Saber zurcir el corazón

Cena-gala 25 aniversario

:: Reportaje completo

:: Entrevistas al presidente y directoras

:: Álbum fotográfico

:: Grabación completa de la gala

Ética y humanización en los cuidados en Personas Mayores y con Discapacidad

Jornada organizada por Edad Dorada Mensajeros de la Paz Andalucía (oct-2023).

:: Crónica y reportaje fotográfico

:: Ponencias (vídeo)

DÍA DE LOS ABUELOS 2022


Celebración completa en nuestro canal YouTube

:: Reportaje (texto: Diario Jaén)

:: Álbum fotográfico

VER TODOS LOS VÍDEOS

en nuestro canal YouTube. Suscríbete gratis para no perderte ninguno.

ASOCIACIÓN EDAD DORADA
MENSAJEROS DE LA PAZ ANDALUCÍA

C/ Úbeda, 8 - bajo (esquina)
23008 Jaén


Tlf. 953 27 03 65

:: Lenguaje inclusivo
:: Plan de Igualdad
:: Protocolo ante el Acoso
:: Canal ético

Certificado UNE-EN ISO 9001:2015 Certificado UNE-EN ISO 14001:2015
Ayuda recibida de la Unión Europea con cargo al Fondo Next Generation EU

RESIDENCIAS

  • Alma (Arquillos)
  • Altos de Jontoya (Jaén)
  • Madre (Écija)
  • 'Hospital' de San Miguel (Arjona)
  • Mª Ortega Granada (Canena)
  • Medina Sidonia
  • Rus
  • San Enrique de Guadiaro
  • Virgen de Alharilla (Porcuna)

PISO TUTELADO

  • Emaús (Alcalá la Real)
2010 © Edad Dorada Mensajeros de la Paz Andalucía Política de calidad y medioambiente | Compromiso medioambiente |Aviso Legal y Privacidad | Diseño web: M. Miras
Link to: La soledad entristece y mata Link to: La soledad entristece y mata La soledad entristece y mata Link to: No perder de vista lo esencial ¡Jaén también existe! Link to: No perder de vista lo esencial ¡Jaén también existe! No perder de vista lo esencial ¡Jaén también existe!
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba